En la vida de Maggie
- periodicogisol
- 7 feb 2022
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¿Cómo fue tu infancia?
Mi infancia no fue difícil, pero te puedo decir que si fue privada de los juegos que normalmente pueden sobrellevar algunos niños. Yo soy la hija menor de seis hermanos, nací catorce años después de mi último hermano, fui un bebé no planeado, fue una sorpresa para la familia. Mis hermanos ya eran adolescentes o adultos, entonces dentro de mi núcleo familiar, si estuve como yo solita porque no podíamos compartir cosas. En la escuela -en esos momentos- eran más estrictas, por lo que no podíamos generar juegos y todo eso. Considero que fuera de eso, si tuve una infancia bonita, fui una hija muy amada sobre todo por mi papá; fui una hija muy cuidada en el aspecto de mis hermanos, sobretodo mi hermana Carolina. No fui traviesa, siempre fui muy educada a manera de respeto, a los adultos y mis compañeros, en mi familia ese valor siempre estuvo muy marcado.
¿Qué te gustaba hacer de niña?
Yo practicaba gimnasia olímpica. Era mi manera de jugar porque corría, me estiraba, brincaba y me golpeaba. Me encantaba eso y también estar con mi papá, era lo más padre estar con él. Me acuerdo que luego íbamos en el camión e íbamos cantando juntos en el camino a la escuela, esos eran los momentos más padres que yo podía tener. La gimnasia fue algo que a él le gustaba mucho -él practicaba mucho deporte- de hecho él fue el que mi incitó a eso, porque yo siempre he sido floja para hacer ejercicio, lo hacia más para estar cerca de él, pero en su momento a mi me gustó mucho. Encontré el lugar correcto para liberar emociones y divertirme, yo nada más quería que llegara el lunes, miércoles y viernes para entrenar; también esperaba mucho salir de la escuela y contarle a mi papá sobre mi día, básicamente te puedo decir que el nombre dentro de mi niñez se llama Antonio Santana.
¿Y en la gimnasia llegaste a competir?
Sí llegué. Nunca tuve un primer lugar, pero sí tengo medallas y reconocimientos en barra, en piso, en caballo. Una vez en una competencia mi papá no llegaba y tenía que hacer mi dinámica, de repente una de mis sobrinas dice: “llegó mi abuelito“, volteo y pierdo el ritmo, me distraigo y ya no mido para brincar al brincolín y salgo volando. Estuve en la gimnasia hasta los dieciséis años, dejé de acudir cuando mi papá fallece, la razón no fue por su muerte, sino fue por la situación económica.
¿En la escuela cómo te iba?
En la primaria muy bien, me considero una persona que le gusta mucho aprender, conocer, y estudiar. Soy de poco transmitir mis ideas y conocimientos, no a manera de compartirlas y que los demás conozcan y aprendan, sino del miedo a equivocarme, todavía sigo trabajando en ello. En mi caso nunca se burlaron de mi ni nada, pero yo veía a otros compañeros que de repente se equivocaban y los demás se burlaban de ellos. En una ocasión, me distraje cuando mi maestra estaba dictando, y no alcancé a escuchar, creí que había dicho siglo diecinueve, y no lo escribí en número romano, entonces mi compañero se para y grita: "Karla Santana no sabe escribir el número diecinueve". Sí sabia como escribirlo, pero tuve miedo a defenderme. Esa fue una de las cosas que me hizo no querer expresarme, por eso de ser motivo de burla.
En la secundaria también fui muy aplicada, fue en tercer año cuando mi papá empieza a enfermarse, y a causa de eso me deprimo. Él era como mi motivo, entonces se me empieza a mover todo, porque él se la vivía hospitalizado. Mi mamá siempre fue muy alejada de mi, y pues empecé a perder mi rol; empecé a irme de pinta, mis calificaciones bajaron, llamaban a mis papás pero yo nunca entregaba el citatorio. Me regañaban bastante pero yo entendía el regaño como por tres semanas, mi papá volvía a alejarse y no quería estar en casa. Mis hermanos tenían varios problemas, yo solo quería paz y no la encontraba en mi casa, pero la encontraba en el relajo. No me gustaba tomar ni fumar, tampoco ir a fiestas, solo no quería estar en casa.
Independientemente, me fue muy bien, fue una etapa muy bonita. Con mis compañeros siempre fui muy querida.
En la prepa, mi papá fallece y me cae el veinte, me dije: "tú tienes que luchar por ti". Busqué mi escuela, entré y estudié hasta el quinto semestre porque decidí embarazarme. Mi vida cambió, me quedo sola con mi hija, empiezo a trabajar y estudiar. Empecé en una empresa como empleada del mostrador, y después a hacer los cortes de caja.
Siempre me llamó la atención de pertenecer en gobierno, ahí empece en una parte externa como auxiliar administrativo. Después me fui a Sushi Yens, y al final llego a Constructora Gisol.
Yo me hago cristiana a los veintidós años, lo he regido de manera muy espiritual a mi manera de conducir y de pedir ayuda de la voluntad de Dios.
Una vez quince dias estuve en ayuno y en oración, yo le decía a Dios: "Señor, llévame a un lugar donde yo pueda estar en paz, donde me pueda sentir tranquila, a gusto; sé que no todo va a ser perfecto, pero quiero entrar un lugar bueno, donde pueda desarrollarme, donde pueda aportar, donde verdaderamente pueda dar". Tenía tres opciones de vacantes, marco aquí y me dan cita para el día siguiente, llego aquí y desde que entré me gustó. Yo estaba sentada en la recepción y lloraba. Fue una interacción bien bonita en mi entrevista con Bian. Me hablaron después, y al día siguiente entro a trabajar.
Siempre he considerado que la empresa es un lugar cálido, seguro, te hace sentir en casa. Ya llevo tres años aquí, y a pesar de todo lo que ha pasado con la pandemia, yo no he querido soltar a Gisol, tengo mucha gratitud hacia la empresa porque me ha dado más de la que imaginé, de hecho la empresa es parte de la oración de mi iglesia. Una ocasión me lastimo la rodilla y seguí viniendo a trabajar, después de quince días me empieza a doler la cadera que hasta me inmovilizó, en la clínica me dijeron que tenia una lumbar. Llevaba dos meses en Gisol y yo ya estaba teniendo inasistencias, entonces me manda a llamar Bian y pensé que ya me iban a correr. Llego y me dice que no querían que me fuera, que la empresa me apoyaba, pero que ya me atendiera.
¿Cuál ha sido la lección más grande que has tenido en tu vida?
El aprender a disfrutar lo que hay en el momento, sin importar la circunstancia, ya que yo era de las personas que pasaba algo y ahí se quedaba, y hoy le doy su afán a cada día. La lección mas grande en su momento fue haber desaprovechado la enseñanza de la circunstancia, el no decir sí en el sí y no en el no.
¿Tienes algún consejo de vida?
Solamente, dar de gracia lo que recibes de gracia.


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