En la vida de Adelita
- periodicogisol
- 6 dic 2021
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¿Qué te gustaba hacer cuando eras una niña?
Me gustaba jugar pero casi no tuvimos libertad nosotros. Mi mamá no nos dejaba salir a jugar; como ella siempre estaba trabajando, no le gustaba que estuviéramos afuera, entonces nos tenía adentro en el quehacer. Yo desde niña siempre he trabajado, ese siempre ha sido mi trabajo hasta ahorita.
Por eso eres tan trabajadora, ¿no?
Sí. Es bonito porque aprende uno, aprendes muchas cosas. Aparte de eso, valora uno también a la gente, el trabajo, los hijos, la familia, se valora mucho.
¿Cómo fue tu infancia?
Pues desde niña si fui a la escuela, mi mamá nos mandó al kinder, estudié mi primaria y llegué nada más hasta la secundaria. Cuando íbamos a la primaria, íbamos a trabajar, salíamos a ayudar a las señoras a hacer la limpieza de sus casas o hacíamos mandaditos. Mi mamá aparte de que trabajaba afuera, también el fin de semana hacía tortillas, y las vendía ahí en la casa, y le ayudábamos también a eso. Yo sé hacer tortillas desde poner el maíz a cocer, hasta llevarlo al molino para hacer las tortillas, es muy bonito pero muy cansado.
Cuando estabas estudiando, ¿te gustaba ir a la escuela?
A mi sí me gustaba ir. Incluso cuando terminé mi secundaria, yo quería seguir estudiando, pero mis papás ya no podían darme el estudio, en ese tiempo estaba la carrera de comercio, y yo quería seguir esa carrera, pero mis papás ya no me pudieron dar la posibilidad, pero sí me gustaba mucho la escuela. Todos mis hermanos terminamos la secundaria, sólo mi hermana más chica termino la primaria.
¿Y te gustaba estudiar mucho?
Pues más o menos, lo que me gustaba era la materia de matemáticas. Ahora veo a mis nietos que hacen sus cuentas con calculadora o con el celular, y les digo: "no hijos, los números se tienen en la mente". Cuando iba en segundo de primaria, la maestra nos tenía por bancas en equipo, nos llevaba libritos del Pato Donald y Walt Disney, y decía: "el equipo que tengan más porcentaje de las cuentas se va a llevar los premios", y con eso aprendí las tablas de multiplicar.
En la secundaria teníamos un maestro que su calificación de diez era el siete, nos calificaba con puro siete, pero siempre lo sacaba. Aún así, me gustaba mucho su clase porque participábamos mucho.
Cuando eras más joven, ¿te gustaba salir?
No, yo siempre fui muy callada, casi no hablaba, no me gustaba tener muchas amistades. Tampoco salía porque no me daban permiso, a mis papás nunca les gustó que saliéramos.
¿Siempre has trabajado en la limpieza?
Sí. Cuando iba a la secundaria, mi mamá trabajaba en una casa, y la señora de esa casa fue mi madrina, ella nos llevaba a trabajar con su familia. Mi mamá lavaba, planchaba, hacia la limpieza y nosotros le ayudábamos en eso.
Había una señora que tenia un jardín que rentaba para fiestas infantiles, a veces le ayudábamos también en sus eventos.
Además de hacer el quehacer en su casa, mi madrina tenía un negocio en Liverpool, ella manejaba unas esponjitas y le ayudábamos a empacarlas, y cojines también. Así que hacíamos de todo.
En San Ángel fue donde empecé con mi trabajo más pesadito. Ahí trabajé con unos alemanes, su casa era muy grande y a veces nos llevaban a Cuernavaca a una quinta, también ahí hacíamos la limpieza, cuando iban de vacaciones nos llevaban también. Era muy cansado, pero sí, siempre hemos trabajado desde niñas.
Pero eso los ha hecho fuertes de alguna manera, ¿no?
Sí, como nos decía mi mamá "el trabajo es lo primero, se respeta la casa, no se agarran las cosas, debemos de respetar su dinero, las alhajas de la señora", todo eso teníamos que respetar. También eso hace valorarte a ti mismo, son cosas muy bonitas que mis papás nos pusieron el ejemplo, más que nada.
¿Y cuáles son de las cosas que consideras que son más importantes que te enseñaron tus papás?
Valorar, respetar a la gente, valorarte a ti mismo y tus papás. Nosotros no decíamos groserías como los chicos de hoy, que no respetan a sus papás, les gritan, les dicen groserías, les faltan al respeto y mis papás no, al contrario. Eso es lo bonito que nos enseñaron desde pequeños.
¿Tienes algún pasatiempo que te guste hacer?
Ahorita ya de grande estoy interesada en aprender de la computación. Ya me empezaron a dar unas clases aquí en Gisol, me gustó y espero que aprenda rápido, que sí se me quede.
¿Antes de que entraras a Gisol, en donde estabas trabajando?
Estuve de conserje en una primaria, ahí duré seis años. Después entré aquí en la empresa, que ya llevo veintitrés años.
¿Por qué te gusta trabajar tanto?
Para mi el trabajo es como si fuera un deporte porque siento que si me quedo en la casa, ya no va a ser lo mismo. Como toda mi vida he trabajado, me siento activa, pues le doy gracias a Dios que estoy bien ahorita.
Igual a mis hijos les gusta trabajar, desde niños también trabajaron. Yo tengo seis hijos, y pues no nos alcanzaba el dinero para darles estudio, pero me siento orgullosa de ellos porque aunque no les pude dar una carrera ellos siguieron estudiando. No son unos profesionistas, pero todos tienen algo de ellos mismos: tres trabajan en fábrica, uno tiene su restaurante de mariscos y uno es agente federal en Aguascalientes, uno de mis hijos se recibió de ingeniero civil, pero ahora está trabajando en la fábrica.
Cuando no estás trabajando, ¿qué te gusta hacer?
En la casa, pues igual estoy en lo mismo. Luego me regañan que porque no me siento, no me estoy en paz. Ando en lo mismo, lavando mis vidrios, mi patio, barriendo la calle, haciendo mi comida. Es lo que me hace sentir bien. Le digo a mis hijos que el día que yo me salga de trabajar, no me voy a estar quieta porque igual voy a tener mis actividades mientras pueda. Voy a poner un negocio en mi casa para atenderlo, como una papelería de regalos.
¿Eres unida con tu familia?
Sí, somos cuatro hermanos y nunca hemos tenido problemas. Siempre hemos convivido, me gusta unirlos, no me gusta que peleen. Con mis hijos convivimos cada ocho días ahí en la casa, siempre tratamos de estar juntos. Somos una familia muy grande, ya tengo quince nietos.
Cuando eras más joven, ¿te gustaba salir?
No, yo siempre fui muy callada, casi no hablaba, no me gustaba tener muchas amistades. Tampoco salía porque no me daban permiso, a mis papás nunca les gustó que saliéramos. La casa de mis papás era muy grande, teníamos mucho espacio para estar ahí.
Desgraciadamente, una de las hermanas de mi papá, se adueñó de los papeles, le quitó la casa y lo dejaron en la calle, sin nada. No sé por qué hizo eso, ellos sí tenían muchas propiedades. A veces hay mucha gente mala aunque sean hermanos. Afortunadamente, mi papá pudo encontrar un lugar donde vivió por otros cuarenta años.
¿Qué consejo le darías a alguien sobre la vida?
Más que nada el respeto a sus padres, con sus hermanos. Seguir el buen ejemplo que dejan los padres, para seguir adelante.
¿Tienes alguna memoria que recuerdes con cariño?
Sí, el recuerdo de mis papás. Su cariño, su amor, su enseñanza, nos dejaron ellos valorar las cosas. También el respeto a los demás y todo eso se lo enseñé a mis hijos. También el convivir con mis papás, a pesar de todo, ellos nunca nos dejaron solos, siempre estuvieron con nosotros, me gustó que siempre pudimos contar con ellos. Se extrañan, los extraño mucho, quisiera uno tenerlos, pero pues en la vida tiene que pasar esto. Son bonitos recuerdos, recordar es volver a vivir, es muy bonito.


¡Qué bonito e interesante leerla, Sra. Adela! Gracias por compartirse. A echarle todas las ganas a las clases de computación.